Adelante

sonnez

Bruselas,  marzo de 2012

Me dijiste: te voy a querer siempre.
Entendí que te estabas despidiendo.

El bar se vació de luz,
miradas flotando como corchos,
historias a punto de ser historias.
La música sonaba hacia atrás.

Aquella noche la pasamos juntos,
abrazados,
borrachos,
con miedo.
Ningún sueño cruzó el apartamento.

No encontré una frase definitiva,
que lo resumiese todo,
que pudiese recordar en momentos como este,
cuando vuelvo al 44.
El viejo interfono en silencio.
Entonces sonrío,
sonrío con tanta fuerza
que me sueltas.

Adelante

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