Piel fina

Alomejor Guantes De Entrenamiento De Boxeo Boxeo Kickboxing Guantes De  Medio Dedo De Entrenamiento para Hombres Mujeres Equipo De Boxeo cetanou.com

En mi tren de las ocho comparto a menudo viaje con estudiantes y la intensidad con la que arrancan el día me irrita y fascina a partes iguales. Mientras el resto de pasajeros nos desplomamos en la plaza, confiando en prorrogar un poco más el sueño, ellos saltan de discusión en discusión desbordando energía, atizándose ocurrencias y sarcasmos sin darse tregua. Es posible que no se ocupen de las grandes cuestiones de la vida, pero decidir si la boloñesa de Medicina supera a la de Físicas o si C. Tangana se echó a perder al fichar por Sony puede adquirir proporciones épicas. Sin embargo, la sangre jamás llega al río y, cuando parece que todo va a saltar por los aires, alguien pega un volantazo y vuelven las risas.

Mientras fantaseo con la idea de tirarles del tren para seguir durmiendo, me reconozco en ellos. Yo también podía viajar sin callarme y, sin embargo, no es su vitalidad lo que echo de menos, sino la espontaneidad con la que se lanzan a abordar cualquier tema. En plena campaña electoral, por ejemplo, abundan las discusiones sobre política y yo escucho pasmado cómo se expresan sin cinturones de seguridad, sin envolver sus opiniones en plástico por miedo a molestar, a generar una discusión tan tensa que se lleve por delante una amistad. ¿En qué momento perdemos esa capacidad?

Con los años nos asentamos tanto en nuestros bandos que agotamos la facultad de divertirnos cuando alguien nos lleva la contraria. Entristece ver lo fácil que resulta que las discusiones se nos vayan de las manos, palpar el temor a decir algo que resulte irreversible y acabe dañando una relación. Quizá crecer se haya convertido en un proceso de selección donde nos vayamos desprendiendo de los distintos porque solo toleramos a los iguales.

¿Qué hacen estos chavales mejor?, ¿por qué sus discusiones suenan frescas, abiertas, inocentes y, sin embargo, a nosotros nos harían saltar como fieras?, ¿tan fina se vuelve la piel con los años? En estos días previos a acudir a votar contemos cuántas veces corremos a refugiarnos en la casilla de  ‘mejor hablar de otra cosa’. Tal vez echemos de menos, entonces, esas conversaciones en las que bastaban la risa de un amigo para abandonar el ring de boxeo.

Texto publicado en Faro de Vigo

Piel fina

Deja un comentario