Vacaciones en peligro

[Fondos da Biblioteca de Galicia]

La palabra ‘vacaciones’ se extingue. Estos días escuchamos a compañeros decir ‘estaré fuera de la oficina’ o ‘tomaré días de descanso’. Usar ‘vacaciones’ se ha vuelto extraño, escolar. No encaja con el lenguaje del rendimiento. A medida que la productividad se convierte en una religión, la palabra «vacaciones» se impregna de culpa.

El tiempo fuera del trabajo se justifica hoy únicamente por la necesidad del reposo, de una pausa para recargar energías. Necesitamos descansar porque nos hemos agotado y debemos recuperarnos para volver a producir. Este sería el ciclo del buen trabajador. 

Esta uso del lenguaje tiene su correlato en el comportamiento de cada vez más jefes y líderes. A pocos se les ocurriría defender en público su mes de vacaciones. Eso suena al pasado. Ahora se vive en la fragmentación, en los pequeños descansos camuflados. Hablar de las vacaciones en los niveles más altos se ha vuelto tabú. Uno se las arregla tomando días a escondidas, sin que se note y siempre sin irse del todo, con el móvil a mano. Y si el año ha sido duro, ¿no debería el buen trabajador sacrificarse? Y si escasea el trabajo, ¿no debería el buen trabajador agradecer tener empleo?  De nuevo esa idea de vacaciones como concesión o premio.

La palabra vacaciones despierta imágenes de días lentos, viajes en familia, amores de verano, conciertos con amigos. Nada tiene que ver con la biología, con la necesidad de una reparación física. Su raíz viene del verbo latino vacare que significa ‘estar vacío, desocupado’ y ese es su sentido, liberarnos de lo maquinal para hacer sitio y poder llenarnos de aquello que nos hace humanos. Por eso septiembre solía ser el mes de las decisiones, de los proyectos y las metas nuevas, de los cambios que se han meditado cuando nos hemos dado la posibilidad de pensar en nosotros. Usemos la palabra ‘vacaciones’, digámosla y escribámosla, porque el día que la abandonemos habremos perdido mucho más que una entrada en el diccionario.

Vacaciones en peligro

Deja un comentario